La Noche del Koala

blog escrito de Tebu Guerra

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Suman seis

Tebu Guerra - Adan Zeus - David Ferrer

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Texto Tebu Guerra, banda sonora Adán Zeus, diseño gráfico David Ferrer

Te contaste los dedos de la mano, presionando por turnos la blandura de tu muslo, y sumaron seis. Te contaste los dedos de la mano, y cuando contaste el sexto, sentiste vergüenza y quisiste esconderla en tu bolsillo. Pero antes de ocultarla la acercaste a tu vientre, tratabas de calmar esa punzada que cada mes pellizca tus ovarios hasta hacerlos sangrar.

Volviste a contar los dedos de tu mano, había uno de más, estuvo ahí, desde siempre y sin razón alguna. Haciendo lo suyo junto a los diez restantes: aticulado, pragmático, acostumbrado a manejar las tijeras, compenetrados en un ritmo automático, haciendo su tarea comohaces las tuyas: sin pensarlo. Atrapado como tú, que te sientes arrastrada por la inercia de esa fuerza, la que te obliga a fingir, que tu vida es normal. La que te hace pensar en lo que los demás esperan que acabes haciendo, los amigos, en las exigencias de la familia. Todo aquello que no tiene sentido en tu vida. Todas las leyes sagradas, que desde siempre, han conspirado contra ti.

Como esa ley natural que todos los meses despierta el dolor en tu vientre, y te hace pensar en la palabra sacrificio. Obligada a entregar algo tuyo…

Pero el dolor se deshace cuando la mano con seis dedos entra al fin en el bolsillo, Cuando la tela que la cubre es un refugio, un escondite, que desde niña has ido cosiendo, y remendando, en cada uno de tus vestidos. Y ahora más calmada, haces chasquear las tijeras. Diriges las cuchillas, las acercas a tu muslo. Tu mano se agarra y aprieta, mientras el sexto dedo se mueve para marcar su posición, para evitar que haya errores, sangre. Y el tajo es rápido, afilado y certero, es limpio. La tela, que antes era un bolsillo, se eleva dos centímetros y cae para posarse en el suelo.

Te cuentas los dedos. Suman seis, y ya no te importa. Tu mano ha quedado libre.

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Hasta aquí

Irene Leon - Hasta aqui
Cuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 38 x 46 cm

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Ayer ojeaste el mapa, y clavaste la última chincheta sin mirar. Hoy reconoces el lugar, es justo el punto en el que te encuentras ahora. Si vuelves a consultar la ruta, te parecerá imposible recorrer otra vez el mismo camino. No tienes la seguridad de ser capaz de aplicar lo aprendido, tomar la dirección que ahora sabes que es correcta, aprovechar la oportunidad y hacerlo todo bien. La pregunta es si valdría la pena, podría ser que no encontraras de nuevo a las mismas personas. Corres el peligro de olvidar cómo se llega hasta aquí.

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Dieciséis puntos de recarga

Tebu Guerra - Irene León - Dieciseis puntos de recargaCuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 33 x 46 cm

 

a veces las fuerzas, bueno, ya sabes

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I despertarme sin despertador

II acordarme de ti

III el olor a café

IIII un trozo de chocolate

IIIII no leer el periódico

IIIIII apagar el televisor

IIIIIII apagar el ordenador

IIIIIIII salir de casa y caminar sin rumbo

IIIIIIIII buscar la acera en la que cae el sol

IIIIIIIIII escuchar de pronto nuestra canción, y no saber de dónde viene

IIIIIIIIIII deslumbrarme con un rayo de sol que traspasa las ramas de los árboles.

IIIIIIIIIIii descubrir que me he dejado el móvil en casa y que acabe no importándome

IIIIIIIIIIIII doblar una esquina y de pronto no saber dónde estoy

IIIIIIIIIIIIII reírme de mi despiste

IIIIIIIIIIIIIII sentir en el cuello que llevas un rato caminando a espalda

IIIIIIIIIIIIIIII . . .

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Prométame usted

 

Irene Leon - Prometame ustedCuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 46 x 55 cm

 

Y si la rabia le trastorna y el rencor le anula y se le atraganta varias veces todo el desprecio y la ira le da arcadas hasta que vomita usted el odio y el estruendo es enorme y se vacía del todo y se derrumba en la hierba y su corazón se va calmando y sus ojos no aguantan abiertos ni un minuto más y sin fuerzas se duerme, prométame que se esforzará en soñar que nace de nuevo, prométame que cuando despierte, algo en usted habrá cambiado.

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Leucochitos

Irene Leon Maruchita -LeucochitosCuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 46 x 55 cm

 

Las autopistas nacen en tu cuerpo, y las carreteras, y los caminos que llevan a la cumbre de tu boca, a la bruma de tus alturas. De tu ombligo parten las vías de asfalto, venas de tu ciudad por donde transitan los leucochitos guiados por sus gepeeses. A dónde irán tan deprisa. Yo lo que quiero es seguir siendo ese peatón sin permiso de conducir y sorprenderme con tu arquitectura, perderme por tus calles y descubrir todos los caminos de los que aún no me haya enterado.

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Ups!

Irene Leon Maruchita - Ups
Cuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 40 x 40 cm

Le despertó el aviso de la actualización que emite su panda. Después de encontrarlo bajo la almohada, sus dedos comenzaron a moverse con agilidad por la barriga táctil. Activado por las cosquillas, el oso narraba a voces la noticia mientras ella reaccionaba justo como habíamos imaginado:

– Ups! ¿Estás de coña? Tengo que contárselo a los elefantes…

Y aunque su primer impulso efectivamente le empujaba a reenviarlo en primicia a toda la fauna, la punta de su dedo se detuvo a un milímetro de aquellos pelillos blancos. Era la primera persona en enterarse de que nada iba a cambiar, y ahora dudaba si no hubiera sido mejor enterarse de aquello la última.

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Valguamar, dos relatos

Valguamar, cuentos de lugares, amores y difuntos fue un libro trabajado junto a Gemma Solsona. De ella son diez de los doce relatos que lo componen, y míos son dos. Son relatos demasiado largos para postearlos en el blog, así que copio las sinopsis de  las historias que nos curramos.

El libro fue publicado en el 2010 por Editorial Hijos del Hule y puedes encontrarlo en las librerías preguntando por el siguiente ISBN: 978-84-936002-6-6

 

Valguamar - Valparnaso - Atxe
Atxe

Al Bosque Nunca Más

Se desarrolla en el pueblo de Valparnaso, donde todas las historias son tristes y crueles, de amores frustrados, muerte, venganza, asesinatos… un pueblo imaginario, siniestro y desdichado, donde la fatalidad se ha instalado en la vida de sus habitantes.

Sinopsis:
El bosque de Valparnaso es un lugar sombrío al que ni Doña Rosario, la curandera, se atreve a entrar. Una tarde la vieja ve salir del bosque a Mariana; la niña lleva el vestido roto y en su cuerpo se adivinan signos de violencia. Rosario intentará averiguar lo ocurrido, y eso la llevará a rastrear la atormentada historia de su familia vecina: la desaparición del patriarca Arzís, y la enfermedad de Edna, la madre, que nunca abandona la casa.

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Valguamar - Maronia - Xavier
Xavier Casals

Islabel

Dentro del escenario de los relatos que transcurren cerca de un faro, en playas hermosas y solitarias, islas perdidas en el mar… Con el mar como testigo, las historias que suceden entorno a esta isla se acercan a la leyenda.

Sinopsis:
En la isla nunca habían sido testigos de una tormenta como la de aquella noche. Mientras hace su ronda, el guardacostas encuentra una niña en la playa cuyas únicas pertenencias son su misterioso nombre, y un catalejo con el que la niña busca el barco donde siempre vivió. Un barco donde se encuentra la única compañía que tuvo durante la travesía; un viejo marinero que día tras día le repetía la misma promesa.

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Sé que hago lo correcto

La verdad es un puño, golpea cuando menos lo esperas, provoca heridas que toman su tiempo en cicatrizar.

Pero una verdad es también una buena razón para cambiar, o un arma con que desviar el curso de la corriente. Y sin embargo somos pocos los que alcanzamos este grado de sabiduría. Ella recibió el impacto sin rechistar, ni siquiera gritó como otras veces para pedir que la dejara en paz. Por eso, señor juez, sé que hice lo correcto, y estoy seguro de que lo repetiría mil veces más si me viese en la misma situación. La conozco, señor, y sé que ella no va cambiar. ¿Porqué habría de hacerlo yo?

Del mismo modo reconozco que hace usted lo mejor encerrándome, en la celda tendré tiempo de reflexionar, de perfeccionar mi estrategia, de pulir mis convicciones. Y una vez quede libre, poder terminar lo que ya ha comenzado.

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