La Noche del Koala

blog escrito de Tebu Guerra

Categoría: Pieza

No todo iba a ser viento

Ayer fue domingo y fue lluvioso y estuvimos trabajando en algo grande, más grande que nosotros, más grande que todo ese rollo cuántico.

No todo iba a ser viento o nubes grises cuando llegó la tarde. Había quedado espacio para instalar una luz y defendernos de la noche. Había quedado tiempo de tejer retales y fabricar la manta con la que agotaríamos la luna.

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Que el tiempo no nos atrapara

tebu guerra - la noche del koala - que el tiempo no nos atrapara

Me gustó.

Me gustó que fuéramos más inmensos que el tiempo, y que el tiempo, al final, no nos atrapara. Me gustó ver pasar los años y que nosotros nos pintáramos de blanco todo el pelo y nos vistiéramos de color en los entierros. Me gustó perderme todas las cosas que me perdí, porque me enseñaron a no perdérmelas de nuevo. A ponerles el peso apropiado, a saber que ese peso es el de la ausencia y la nostalgia. Aunque pesaran, a veces, demasiado, y despertaran este deseo de no dejar de vivirlas, nunca más.

Me gustó, todo eso me gustó a pesar del frío y los dolores en el pecho y las madrugadas de cama y galletas para que el azúcar drogara de una puta vez los recuerdos. La sal de los ojos en mi lengua seca. Los sueños, que no llegan cuando toca y cuando llegan no son tan hermosos, ni tan fuertes como nuestro abrazo. Y mirar a la pared durante horas proyectando nuestro encuentro, improvisando el guión de yo te digo y tú me dices y luego nos quedamos en silencio y nos invade un desierto y en las dunas nos miramos, pero mirarnos de verdad, para vernos sin la ropa que es la piel, sin los complementos de los músculos outfit and easy wear, sin la guapura del esqueleto y tocarnos los órganos de dentro y abrazarnos las entrañas y besarnos los cimientos, las piedras que edificaron sin remedio las palmeras de este nuestro oasis con piscina.

Me gustó, sí, me gustó desaparecer no saber nada de nosotros hasta que al fin llegó el momento de sentir, estar, de verdad. Y la verdad es que con todo lo pasado gastado y destruido lo que queda es, ahora, vaciar la caja de los legos y tirarlos por el suelo y construirnos una vida de cristal, transparente, frágil, que haya que cuidar. Un regalo a cualquier precio y sin derecho a devolución.

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Puede que no sea justo

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Puede que no sea justo pedir

que nos devuelvan lo que nos quitaron.

Puede que desde aquél momento

por no gritar

dejara de ser nuestro.

Así de simple.

Habrá que pedirle al tiempo que se detenga

al menos un segundo, a escuchar:

nuestro es el ruido de cristales

rotos

contra el suelo.

Son nuestros esfuerzos

estrellándose contra el muro de la nada.

Habrá que pedirle al futuro

que cuando vuelva

al menos

lo haga estando nosotros despiertos.

Que no aproveche la noche

el silencio

para enviar contra nosotros

a todos esos cerdos.

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Suman seis

Tebu Guerra - Adan Zeus - David Ferrer

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Texto Tebu Guerra, banda sonora Adán Zeus, diseño gráfico David Ferrer

Te contaste los dedos de la mano, presionando por turnos la blandura de tu muslo, y sumaron seis. Te contaste los dedos de la mano, y cuando contaste el sexto, sentiste vergüenza y quisiste esconderla en tu bolsillo. Pero antes de ocultarla la acercaste a tu vientre, tratabas de calmar esa punzada que cada mes pellizca tus ovarios hasta hacerlos sangrar.

Volviste a contar los dedos de tu mano, había uno de más, estuvo ahí, desde siempre y sin razón alguna. Haciendo lo suyo junto a los diez restantes: aticulado, pragmático, acostumbrado a manejar las tijeras, compenetrados en un ritmo automático, haciendo su tarea comohaces las tuyas: sin pensarlo. Atrapado como tú, que te sientes arrastrada por la inercia de esa fuerza, la que te obliga a fingir, que tu vida es normal. La que te hace pensar en lo que los demás esperan que acabes haciendo, los amigos, en las exigencias de la familia. Todo aquello que no tiene sentido en tu vida. Todas las leyes sagradas, que desde siempre, han conspirado contra ti.

Como esa ley natural que todos los meses despierta el dolor en tu vientre, y te hace pensar en la palabra sacrificio. Obligada a entregar algo tuyo…

Pero el dolor se deshace cuando la mano con seis dedos entra al fin en el bolsillo, Cuando la tela que la cubre es un refugio, un escondite, que desde niña has ido cosiendo, y remendando, en cada uno de tus vestidos. Y ahora más calmada, haces chasquear las tijeras. Diriges las cuchillas, las acercas a tu muslo. Tu mano se agarra y aprieta, mientras el sexto dedo se mueve para marcar su posición, para evitar que haya errores, sangre. Y el tajo es rápido, afilado y certero, es limpio. La tela, que antes era un bolsillo, se eleva dos centímetros y cae para posarse en el suelo.

Te cuentas los dedos. Suman seis, y ya no te importa. Tu mano ha quedado libre.

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Hasta aquí

Irene Leon - Hasta aqui
Cuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 38 x 46 cm

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Ayer ojeaste el mapa, y clavaste la última chincheta sin mirar. Hoy reconoces el lugar, es justo el punto en el que te encuentras ahora. Si vuelves a consultar la ruta, te parecerá imposible recorrer otra vez el mismo camino. No tienes la seguridad de ser capaz de aplicar lo aprendido, tomar la dirección que ahora sabes que es correcta, aprovechar la oportunidad y hacerlo todo bien. La pregunta es si valdría la pena, podría ser que no encontraras de nuevo a las mismas personas. Corres el peligro de olvidar cómo se llega hasta aquí.

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Dieciséis puntos de recarga

Tebu Guerra - Irene León - Dieciseis puntos de recargaCuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 33 x 46 cm

 

a veces las fuerzas, bueno, ya sabes

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I despertarme sin despertador

II acordarme de ti

III el olor a café

IIII un trozo de chocolate

IIIII no leer el periódico

IIIIII apagar el televisor

IIIIIII apagar el ordenador

IIIIIIII salir de casa y caminar sin rumbo

IIIIIIIII buscar la acera en la que cae el sol

IIIIIIIIII escuchar de pronto nuestra canción, y no saber de dónde viene

IIIIIIIIIII deslumbrarme con un rayo de sol que traspasa las ramas de los árboles.

IIIIIIIIIIii descubrir que me he dejado el móvil en casa y que acabe no importándome

IIIIIIIIIIIII doblar una esquina y de pronto no saber dónde estoy

IIIIIIIIIIIIII reírme de mi despiste

IIIIIIIIIIIIIII sentir en el cuello que llevas un rato caminando a espalda

IIIIIIIIIIIIIIII . . .

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Prométame usted

 

Irene Leon - Prometame ustedCuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 46 x 55 cm

 

Y si la rabia le trastorna y el rencor le anula y se le atraganta varias veces todo el desprecio y la ira le da arcadas hasta que vomita usted el odio y el estruendo es enorme y se vacía del todo y se derrumba en la hierba y su corazón se va calmando y sus ojos no aguantan abiertos ni un minuto más y sin fuerzas se duerme, prométame que se esforzará en soñar que nace de nuevo, prométame que cuando despierte, algo en usted habrá cambiado.

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Leucochitos

Irene Leon Maruchita -LeucochitosCuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 46 x 55 cm

 

Las autopistas nacen en tu cuerpo, y las carreteras, y los caminos que llevan a la cumbre de tu boca, a la bruma de tus alturas. De tu ombligo parten las vías de asfalto, venas de tu ciudad por donde transitan los leucochitos guiados por sus gepeeses. A dónde irán tan deprisa. Yo lo que quiero es seguir siendo ese peatón sin permiso de conducir y sorprenderme con tu arquitectura, perderme por tus calles y descubrir todos los caminos de los que aún no me haya enterado.

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Ups!

Irene Leon Maruchita - Ups
Cuadro de Irene León (Maruchita)
Técnica mixta, 40 x 40 cm

Le despertó el aviso de la actualización que emite su panda. Después de encontrarlo bajo la almohada, sus dedos comenzaron a moverse con agilidad por la barriga táctil. Activado por las cosquillas, el oso narraba a voces la noticia mientras ella reaccionaba justo como habíamos imaginado:

– Ups! ¿Estás de coña? Tengo que contárselo a los elefantes…

Y aunque su primer impulso efectivamente le empujaba a reenviarlo en primicia a toda la fauna, la punta de su dedo se detuvo a un milímetro de aquellos pelillos blancos. Era la primera persona en enterarse de que nada iba a cambiar, y ahora dudaba si no hubiera sido mejor enterarse de aquello la última.

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