Que el tiempo no nos atrapara

por Tebu Guerra

tebu guerra - la noche del koala - que el tiempo no nos atrapara

Me gustó.

Me gustó que fuéramos más inmensos que el tiempo, y que el tiempo, al final, no nos atrapara. Me gustó ver pasar los años y que nosotros nos pintáramos de blanco todo el pelo y nos vistiéramos de color en los entierros. Me gustó perderme todas las cosas que me perdí, porque me enseñaron a no perdérmelas de nuevo. A ponerles el peso apropiado, a saber que ese peso es el de la ausencia y la nostalgia. Aunque pesaran, a veces, demasiado, y despertaran este deseo de no dejar de vivirlas, nunca más.

Me gustó, todo eso me gustó a pesar del frío y los dolores en el pecho y las madrugadas de cama y galletas para que el azúcar drogara de una puta vez los recuerdos. La sal de los ojos en mi lengua seca. Los sueños, que no llegan cuando toca y cuando llegan no son tan hermosos, ni tan fuertes como nuestro abrazo. Y mirar a la pared durante horas proyectando nuestro encuentro, improvisando el guión de yo te digo y tú me dices y luego nos quedamos en silencio y nos invade un desierto y en las dunas nos miramos, pero mirarnos de verdad, para vernos sin la ropa que es la piel, sin los complementos de los músculos outfit and easy wear, sin la guapura del esqueleto y tocarnos los órganos de dentro y abrazarnos las entrañas y besarnos los cimientos, las piedras que edificaron sin remedio las palmeras de este nuestro oasis con piscina.

Me gustó, sí, me gustó desaparecer no saber nada de nosotros hasta que al fin llegó el momento de sentir, estar, de verdad. Y la verdad es que con todo lo pasado gastado y destruido lo que queda es, ahora, vaciar la caja de los legos y tirarlos por el suelo y construirnos una vida de cristal, transparente, frágil, que haya que cuidar. Un regalo a cualquier precio y sin derecho a devolución.

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